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Esta vez vengo con intenciones de reflexionar sobre cómo las elecciones sobre nuestro cuerpo representan libertades y autonomía frente a sistemas y contextos que limitan las decisiones de mujeres y personas con capacidad de gestar. Quédate, podemos llegar a conversaciones interesantes. Empecemos por:
¿A las mujeres nos dejan elegir sobre nuestro cuerpo?
“Las mujeres son mujeres porque no pueden hacer ni esto ni aquello ni lo demás, y esto, aquello y lo de más allá está envuelto en un término nebuloso y vago”. Esta frase escrita por Rosario Castellanos en su tesis sobre cultura femenina1 responde muy bien esta pregunta. Pero para poder argumentar la respuesta necesitamos hablar sobre patriarcado.
El patriarcado se puede entender como un sistema de relaciones basadas en la dominación de los hombres sobre las mujeres, las hijas e hijos. Al estar dominadas por un sistema, nuestro ser y actuar no está al 100% en libre albedrío, pero por siglos se ha luchado contra el sistema y poco a poco se van adquiriendo libertades.2
¿Cómo el patriarcado controla la vida y las elecciones de las mujeres? El patriarcado está conformado por determinados elementos que permiten la opresión y subyugación de sus cuerpos, mismos que puede dividirse en:2
Simbólicos. Al encontrarnos en una sociedad dominada por una moral judeocristiana, la represión sexual de las mujeres es un mecanismos de subyugación, imponiendo la heterosexualidad obligatoria y limitando la sexualidad únicamente a su función reproductiva, perpetuando la idea de que la maternidad es la culminación de la feminidad.
De dominación económica. El sistema económico patriarcal divide el trabajo en productivo y reproductivo, atribuyendo el primero a los hombres y el segundo a las mujeres. El trabajo productivo tiene un valor económico, el trabajo reproductivo no lo tiene y por lo tanto deja a las mujeres imposibilitadas económicamente si se dedican sólo a la crianza de las hijas e hijos.
De dominación política. El patriarcado crea una división del espacio público y privado: el primero atribuido a los hombres, es el espacio donde se toman decisiones que afectan a la sociedad; y el segundo atribuido a las mujeres, se concibe como un espacio pasivo e invisible en el que se llevan a cabo las actividades reproductivas y de cuidados. De aquí provienen algunos comentarios despectivos de los hombres hacia las mujeres que deciden participar en la vida pública como: “regrésate a la cocina” o “hazme un sandwich”, o los comentarios más recientes hacia la presidenta de México: “vamos a tener ama de casa por 6 años”.
De dominación social. El patriarcado asigna roles de género a cada sexo, crea estereotipos alrededor de mujeres y hombres que terminamos aceptando, facilitando la idea de que los hombres son independientes y las mujeres dependientes.
Con estos ejemplos es que podemos tener un acercamiento de cómo la maternidad parece sonar como obligación y del por qué existe una constante lucha ante la imposición de roles y estereotipos que limitan las decisiones de las mujeres y personas con capacidad de gestar. Por ello, conocer organizaciones sin fines de lucro como Telefem que apoyan la elección de no maternar o acceder a una interrupción de embarazo es importante para que se visibilicen otras alternativas aparte de la gestación.
¿De qué manera los estereotipos limitan las elecciones de nuestro cuerpo?
Todas las sociedades se estructuran y construyen su cultura en torno a la diferencia sexual de quienes la conforman, lo cual determina el destino de estas personas atribuyéndoles características y significados a las acciones que unos y otros “deben” desempeñar.
Uno de los roles de género que más le ha costado a la población femenina y gestante a lo largo de la historia es el de madre-cuidadora. No sólo por la grave limitación de sus posibilidades de desenvolverse independientemente de sus funciones biológicas, si no tambén por el daño a su integridad física y psíquica que esto puede causar desde las complicaciones de salud derivadas del embarazo, el parto (en algunos casos) y los abortos mal practicados, hasta la afectación del bienestar emocional originado por los juicios y criminalización a determinadas acciones relacionadas con el “mal ejercicio de la reproductividad”, por ejemplo, el aborto.2
Además la maternidad está rodeada de mitos e idealizaciones bastante convenientes para el sistema patriarcal, lo que trae como consecuencia estereotipos de las “buenas” y “malas” madres, siendo las segundas todas aquellas mujeres que no aceptan con devoción y amor los mandatos “correspondientes” a su género, o todas aquellas que no tengan el tan romantizado “instinto maternal”. Lo que provoca que sean estigmatizadas, señaladas, penalizadas y diagnosticadas de diversas formas al incumplir el mandato o estereotipo.2
Acercarte a un lugar que no te juzga al elegir abortares parte de mirar las decisiones reproductivas con bienestar y salud. En Telefem se te conecta con atención médica remota por especialistas que no cuestionan tus decisiones y autonomía.
¿Por qué decidir un aborto es ejercer el derecho sobre tu cuerpo?
No eres libre cuando no puedes tomar decisiones sobre lo que haces con tu propio cuerpo. No eres libre cuando no puedes tomar decisiones sobre lo que haces con tu futuro. Todas las personas tienen derecho a controlar su propia fertilidad y el ejercicio de la autonomía reproductiva. Esto es especialmente importante para todas las mujeres, niñas y personas que pueden quedar embarazadas. Cuando a una persona se le niega el acceso al aborto por estar penalizado o debido a leyes restrictivas y otras barreras, se menoscaba su capacidad para ejercer la autonomía reproductiva y disfrutar de sus derechos humanos.3
En este sentido, es posible entender al aborto como un acto de resistencia y no sometimiento a la maternidad como destino, esta decisión que se ve atravesada por el ejercicio y la defensa de la libertad y la autonomia no sólo propia, sino en muchas ocasiones, colectiva.
El aborto es un acto de elección de mujeres y personas gestantes que se opone frontalmente al patriarcado, puesto que vulnera el conjunto de mecanismos que posee como sistema para mantenerse en pie.2
Alterar el orden establecido causa reacciones violentas y nada deseables, porque, por increíble que parezca, en la actualidad y en una sociedad como la mexicana, no hay nada más aterrador que una mujer libre que decide por sí misma y sin presiones externas lo que quiere hacer, no sólo con su cuerpo, sino con su vida.2
¿Importa más mi decisión de abortar que la opinión de mi pareja?
Desde luego que los hombres tienen derecho a la paternidad. Este derecho está protegido en el artículo 4° de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en el se dice que todas las personas tenemos el derecho a decidir sobre nuestra reproducción. Esto significa que podemos decidir de manera libre e informada sobre el número de esparcimiento de nuestros hijos e hijas, cuándo tenerlas y con quien. Sin embargo, es importante comprender que los derechos humanos no pueden pelearse entre sí.
Recordemos que “mis derechos empiezan donde terminan los suyos”. El derecho a la paternidad no puede estar por encima del derecho a decidir de las mujeres sobre sus propios cuerpos y vidas. Cuando un hombre desea ejercer su derecho a la paternidad de manera libre y consciente, como primera condición debe plantearlo y negociar con la persona con quien le gustaría reproducirse. Eventualmente, la otra persona decidirá si está de acuerdo o no, porque ella también tiene derecho a elegir si quiere o no tener hijos y con quien.
Así que no te pueden obligar a embarazarte ni a llevar a término un embarazo que no deseas para cumplir con el derecho de los hombres a la paternidad, del mismo que no se puede obligar a un hombre que no desea ser padre a embarazar a una mujer que desea ser madre.4
Ahora que recopilamos esta información sobre por qué es importante tomar en cuenta las decisiones de las mujeres y personas con capacidad de gestar, es importante que conozcas que existe la atención médica remota, donde un profesional de salud puede brindarte guía e información respecto a una ILE a distancia.En Telefem te conectamos con especialistas para que te proporcionen asesoría, además de brindarte un kit Telefem con todo lo necesario para ejercer tu derecho.
Espero que estas posturas hayan sido útiles para reflexionar sobre las decisiones corporales.En este blog regularmente publicamos sobre salud reproductiva e interrupción de embarazo. Si deseas conocer más sobre estos temas, te esperamos en el próximo.
2. González-Cortez IN. 2024. La penalizacion del aborto como violencia feminicida. En: Derechos reproductivos: reflexiones interdisciplinarias (libro impreso). UNAM. Pág: 229-251. Consultado en diciembre de 2024. Disponible también en: https://www.torrossa.com/en/resources/an/5749211